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Soledad emocional: por qué te sientes solo aunque estés acompañado

  • Foto del escritor: Georgina Burgos - Psicóloga y Sexóloga
    Georgina Burgos - Psicóloga y Sexóloga
  • 31 ene
  • 11 Min. de lectura

¿Te has sentido alguna vez solo incluso estando acompañado? ¿Tienes pareja, amistades, familia, una vida que desde fuera parece normal… y, aun así, hay una sensación molesta de vacío difícil de explicar? Esto tiene nombre: soledad emocional.


En mi consulta de psicología, la soledad emocional es una experiencia que suele presentarse. Llegan personas que no están aisladas socialmente, pero que aun así se sienten emocionalmente solas, como si no hubiera un lugar seguro donde poder mostrarse tal como son.


La soledad emocional no es ausencia de personas, sino la falta de conexión emocional profunda con los demás. Puedes estar rodeado de gente y, aun así, sentirte solo por dentro.


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Soledad emocional en relaciones adultas: convivir sin sentirse acompañado

En este artículo exploramos:

  • qué es la soledad emocional

  • por qué es común en la vida adulta

  • cómo afecta al bienestar psicológico

  • y qué puede ayudar a mitigar esta experiencia profundamente humana sin patologizarla.


¿Qué es la soledad emocional?


El sociólogo Robert S. Weiss, un clásico por sus estudios sobre la soledad humana, diferenció dos tipos de soledad claramente:


  • soledad social: que surge de una falta de red social o grupo de personas con las que relacionarse y sentir pertenencia. Se trata de una soledad objetiva, medible.

  • soledad emocional: que surge de la falta de vínculo íntimo y significativo con los demás, aunque estén presentes. En este sentido, la experiencia de soledad emocional es profundamente subjetiva.


Según Perlman y Peplau, la soledad emocional aparece cuando hay una discrepancia entre las relaciones que deseamos y las que tenemos realmente. La clave no está en el número de personas que hay en tu vida, sino en la calidad emocional del vínculo que construyes con ellas. No se trata de quién está presente, sino de si esos vínculos permiten compartir el mundo interno sin sentirse juzgado, ignorado o emocionalmente solo.


Por tanto, sentimos soledad emocional porque en nuestra vida no hay relaciones que nos hagan sentirnos vistos, comprendidos y sostenidos afectivamente. Y podemos sentirla, aunque resulte paradójico, en contextos relacionales muy diversos: en pareja, con amigos o en el ámbito familiar.


Aunque no es una enfermedad ni un trastorno, nos habla de necesidades relacionales no cubiertas y de que lo que necesitamos de los vínculos no está siendo satisfecho.


Causas comunes de la soledad emocional en la vida adulta


Sentirse solo emocionalmente en la vida adulta es más frecuente de lo que parece. Muchas personas llegan a consulta preguntándose por qué experimentan esta sensación de vacío o desconexión si tienen pareja, amistades, familia y una vida aparentemente estable.


Existen varios factores que contribuyen a que esta experiencia sea cada vez más común en las relaciones adultas:


  1. Relaciones que funcionan, pero no conectan emocionalmente


Muchas relaciones se sostienen en el tiempo gracias a la convivencia, el trabajo conjunto, las responsabilidades o la rutina. Sin embargo, funcionar no necesariamente implica conectar con el otro.


En mi experiencia terapéutica con parejas suelo observar que las conversaciones se vuelven prácticas, centradas en la organización del día a día, mientras que el espacio para compartir emociones, miedos o necesidades va desapareciendo. Entonces la pareja comentará algo así: "Nos organizamos estupendamente con los niños y no discutimos casi nunca, realmente estamos bien, pero ya no hablamos de nosotros y eso me hace sentir mal" o "No sé decirte cómo se siente mi pareja, hablamos mucho de trabajo y de dinero, pero no de lo que sentimos".


Poco a poco, por falta de tiempo, o por discusiones y discrepancias, las parejas dejan de hablar de lo que ocurre en tu interior. Pueden agendar su semana y gestionar la economía sin problema, pero no saben cómo se sintió su pareja en el trabajo o el impacto emocional que tuvo un comentario que se hizo.


Cuando la relación ya no cumple una función de sostén emocional, es posible sentirse solo. La presencia física no garantiza la conexión emocional y esta desconexión es una de las principales causas de la soledad emocional en la pareja.


  1. La creencia de que no deberíamos necesitar a nadie


Otro factor importante es la idea, bastante extendida culturalmente, de que ser adulto implica ser autosuficiente y no necesitar apoyo emocional. Pedir ayuda, mostrar vulnerabilidad o expresar necesidad suele vivirse como una señal de debilidad y en consulta aparece con comentarios de este tipo: "No quiero cargar a nadie con mis problemas" o "Soy muy independiente, me cuesta pedir ayuda aunque la necesite".


Por esta creencia, muchas personas aprenden a silenciar sus necesidades afectivas y a gestionar el malestar en soledad. Sin embargo, necesitar vínculo no es dependencia: es una necesidad humana básica.


Cuando esta necesidad se niega o se vive con culpa, la persona puede mantener relaciones estables y, aun así, sentirse emocionalmente sola, porque no se permite —o no sabe cómo— apoyarse emocionalmente en los demás.


  1. Vínculos frágiles y miedo a la profundidad emocional


Las relaciones actuales también se desarrollan en un contexto social que favorece vínculos más frágiles y menos comprometidos. El sociólogo Zygmunt Bauman describe relaciones cada vez más fáciles de romper, con mayor temor a la implicación emocional profunda.


Este tipo de vínculo promueve conexiones rápidas y superficiales (como en las extendidas Apps de citas), aunque dificulta la construcción de relaciones seguras, estables y emocionalmente profundas. Pero, profundizar es exponerse, depender emocionalmente en cierto grado y asumir el riesgo de ser herido y de comprometerse.


Muchas personas mantienen relaciones que parecen satisfactorias desde fuera, pero que no ofrecen la seguridad emocional necesaria para sentirse acompañado, lo que incrementa la experiencia de soledad emocional.


  1. Pérdidas relacionales que no siempre se reconocen


A lo largo de la vida adulta se producen pérdidas afectivas que no siempre se reconocen ni se integran emocionalmente: rupturas de pareja, amistades que se distancian, cambios vitales, mudanzas, etapas que se cierran o personas significativas que dejan de estar disponibles emocionalmente.


La soledad emocional puede surgir entonces como una respuesta natural a estas ausencias no resueltas, desencadenando una sensación de vacío que resulta difícil de explicar y de compartir con otros. En esos casos, no es que falten personas nuevas, sino que falta alguien concreto o un vínculo importante que ya no está para ti.


Todo el mundo entiende el dolor de la pérdida de un ser querido, pero hay otro tipo de pérdidas que quedan invisibilizadas o minimizadas en nuestra sociedad. Por ejemplo, cuando te mudas a otro vecindario y pierdes la cercanía y conexión con aquella vecina con la que compartías conversaciones e intercambios de provisiones domésticas. Y entonces la persona puede sentir: "Desde que me mudé, me siento más sola". O tener amigos queridos que se van a otro país por trabajo y te dices: "Echo de menos a mis amigos, pero siento que no debería afectarme tanto". Estas pérdidas a veces se viven en silencio y sin validación externa, lo que dificulta su integración emocional.

Impacto psicológico de la soledad emocional


La soledad emocional no suele vivirse como algo claro y patente. Rara vez aparece en forma de una crisis aguda. Más bien se manifiesta como un malestar insidioso difícil de nombrar, que te acompaña silenciosamente en tu día a día. Muchas personas conviven con esta experiencia durante años sin identificar con claridad qué les ocurre.


Diversas investigaciones y aportaciones teóricas han señalado que la soledad emocional sostenida en el tiempo se asocia a un incremento del malestar psicológico y del sufrimiento subjetivo (Weiss, 1973; Perlman & Peplau, 1981; Cacioppo & Patrick, 2008). Es una experiencia con consecuencias reales en la salud mental y física, especialmente cuando se cronifica.


El impacto psicológico puede expresarse a través de una serie de señales internas y relacionales que pueden ayudarte a reconocerla. Veamos cuáles son.


Señales de la soledad emocional: reconocerlas te ayuda a comprenderte


  • Sensación duradera de vacío o de desconexión interna, incluso en contextos de aparente normalidad o estabilidad vital. No siempre hay tristeza intensa, sino la vivencia de que “falta algo”.


  • Vivencia de no ser visto ni comprendido emocionalmente, aun estando acompañado. Puedes sentir que no tienes un espacio seguro donde expresar lo que realmente te ocurre.


  • Sensación de estar solo con lo que te pasa, como si las emociones importantes tuvieran que vivirse en soledad, sin poder apoyarte emocionalmente en los demás.


  • Dificultad para expresar las propias emociones o necesidades, ya sea por hábito, miedo a molestar o temor a no ser comprendido. Esto refuerza la desconexión emocional.


  • Síntomas de ansiedad o depresión, especialmente cuando sientes que no tienes con quién compartir tu mundo interior o que tus vínculos no te ofrecen apoyo emocional.


  • Dificultades en la autoestima, relacionadas con la vivencia de no ser suficiente, interesante o digno de conexión profunda.


  • Patrones vinculares evitativos o dependientes, como protegerte de la cercanía emocional para no sufrir, o buscarla con intensidad y miedo a perderla.


  • Aumento del malestar emocional general, que puede expresarse como irritabilidad, tristeza que no se sabe de dónde viene, cansancio emocional o sensación de desgaste psicológico.


Estas manifestaciones no suelen aparecer de forma aislada, sino que se van entrelazando y reforzando entre sí, manteniendo la experiencia de soledad emocional a lo largo del tiempo.


Estudios como el metaanálisis de Holt-Lunstad y colaboradores (2015) han mostrado que la soledad y el aislamiento social se asocian a un mayor riesgo de problemas de salud física y de mortalidad. La soledad emocional no es un problema menor ni una simple incomodidad emocional, sino una señal de alarma comparable, en términos de impacto, al dolor físico.


Desde esta perspectiva, la soledad emocional no indica que algo vaya mal en la persona, sino que hay necesidades relacionales profundas que no están siendo atendidas y que merecen ser escuchadas y cuidadas.


Lo que NO ayuda cuando te sientes emocionalmente solo


La soledad emocional no se soluciona con consejos rápidos. Por eso, es importante tener en cuenta que los siguientes consejos no ayudan a aliviar la soledad emocional ni la solucionan:


  • Rodearte de más gente o salir más. Tener más relaciones no garantiza conexión emocional. Esta soledad no se resuelve con cantidad, sino con calidad en el vínculo.


  • Distraerte para no pensar ni sentir. O lo que es lo mismo, anestesiarte con actividades. La distracción calma el malestar emocional momentáneamente, pero luego vuelve y crece.


  • Invalidar tu experiencia interior: "Tengo un montón de amigos en mi vida, no debería sentirme así". Negarlo no lo hará desaparecer y los argumentos racionales convincentes podrán persuadirte durante un tiempo pero la verdad emocional, tarde o temprano, saldrá de nuevo a la luz.


  • Pensar que ya se te pasará. Minimizar tu experiencia de soledad no te ayuda, porque tu vivencia interior es real y una señal de necesidades afectivas no atendidas que merecen atención. Sin embargo, minimizar no te invitará a atender lo que es importante para ti.


  • Cambiar de pareja, amigos o entorno. Solo cambiar de contexto, sin revisar los patrones de vinculación, no resuelve el problema, ya que se repetirán los mismos patrones. Sin un trabajo interno, el contexto cambia pero la vivencia se repite. Y a veces llegan personas a consulta que tras estos intentos de acabar con su soledad emocional, han acumulado soledad social.


  • Trabajar solo la autoestima. La soledad emocional es un fenómeno relacional. Si solo se trabaja en el nivel individual, se deja sin atender el aspecto relacional de esta falta de conexión emocional.


Qué puede AYUDAR en la soledad emocional


Desde una perspectiva terapéutica, algunos pasos importantes a realizar son:


  • Reconocer la experiencia, sin juzgarla ni patologizarla. A veces, escuchar esta soledad es el primer paso para mirarte con más amabilidad y empezar a vincularte de una manera más satisfactoria para ti y el otro que te acompaña.

  • Desarrollar conciencia emocional, aprendiendo a identificar lo que sientes y necesitas.

  • Explorar tu forma de vincularte para comprender cómo te relacionas con los demás. No para culparte, solo para entenderte y tomar nuevos rumbos y estrategias.

  • Practicar la apertura emocional a pequeñas dosis, sin forzarte y en contextos seguros.

  • Buscar acompañamiento profesional cuando lo necesites. Pero no como el último cartucho y a la desesperada, sino un poco antes para darte tiempo a evolucionar.


La soledad emocional no se resuelve acumulando relaciones, sino transformando la forma en que nos vinculamos emocionalmente con los demás y con nosotros mismos.


Preguntas frecuentes sobre la soledad emocional (FAQ)


¿Es normal sentirse solo estando en pareja?

Sí. Sentirse solo emocionalmente estando en pareja ocurre más de lo que suele reconocerse. La soledad emocional no depende de la presencia de tu pareja, sino de la calidad de la conexión emocional que hay entre ambos. Es posible convivir, compartir cama, rutinas y proyectos, y aun así no sentirse comprendido, escuchado o emocionalmente acompañado. Si te sientes así, valora la posibilidad de inicicar terapia de pareja.

 

¿La soledad emocional es lo mismo que la depresión?

No. La soledad emocional no es un trastorno psicológico ni una enfermedad. Es una experiencia relacional que puede causar malestar emocional. Cuando se mantiene en el tiempo, aumenta el riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad o depresión. Sin embargo, no son equivalentes, aunque puedan convivir.

 

¿Cómo puedo saber si lo que siento es soledad emocional?

La soledad emocional suele manifestarse como una sensación persistente de vacío, desconexión o incomprensión, incluso cuando se tienen relaciones y vida social. A veces lo notas en esa sensación de que nadie ve lo que realmente te pasa, en la dificultad para abrirte con el otro o en la experiencia de vivir tus emociones en solitario porque no te sale compartirlas.

 

¿Sentir soledad emocional significa que hay algo mal en mí?

En absoluto. Sentir soledad emocional no habla de un defecto o un fallo personal ni de una debilidad o rareza en ti. Es una experiencia humana que señala necesidades emocionales y relacionales no cubiertas. Habla de sensibilidad y del deseo de conexión auténtica, que es una necesidad humana legítima. En mi experiencia profesional, reconocerla es el primer paso para empezar a comprender cómo son los vínculos que realmente deseamos y necesitamos.

 

¿La soledad emocional se soluciona teniendo más relaciones?

No necesariamente. Puedes ampliar tu círculo social, pero ello no te garantiza conseguir mayor conexión emocional. La soledad emocional no se resuelve con cantidad, sino con la posibilidad de establecer vínculos donde puedas ser tú.

 

¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

Cuando la soledad emocional deja de ser algo pasajero y se convierte en tu modo de vivir. Cuando te genera sufrimiento, ansiedad, tristeza intensa o sensación de vacío que no se va. El acompañamiento psicológico puede ayudar a comprender qué está ocurriendo en tus vínculos y a construir nuevas formas de relacionarte.


Reconocer que te sientes solo es la voz de tu mundo interior pidiéndote vínculos más profundos y auténticos. Si sientes que la desconexión se ha vuelto tu forma de vida y te pesa demasiado, recuerda que no tienes por qué transitar este camino en soledad.


Como psicóloga, te acompaño a explorar tus formas de vincularte y a construir un espacio donde puedas sentirte visto, escuchado y, sobre todo, emocionalmente sostenido.



Referencias bibliográficas


Bauman, Z. (2005). Amor líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de Cultura Económica.

Ensayo sociológico que analiza cómo la fragilidad y la falta de compromiso en las relaciones contemporáneas influyen en la dificultad para construir vínculos emocionalmente seguros.


Bowlby, J. (1988). Una base segura: Aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Paidós.

Libro clave donde Bowlby explica por qué los seres humanos necesitamos vínculos seguros a lo largo de toda la vida, no solo en la infancia. Fundamental para comprender la soledad emocional desde la perspectiva del apego.


Cacioppo, J. T., & Patrick, W. (2008). Loneliness: Human nature and the need for social connection. W. W. Norton & Company.

Obra de divulgación científica que aborda la soledad como una necesidad humana básica, con efectos psicológicos y físicos, y no como un problema individual.


Holt-Lunstad, J., Smith, T. B., Baker, M., Harris, T., & Stephenson, D. (2015). Loneliness and social isolation as risk factors for mortality: A meta-analytic review. Perspectives on Psychological Science, 10(2), 227–237.

Revisión científica que muestra la asociación entre soledad, aislamiento social y aumento del riesgo de mortalidad, subrayando su impacto en la salud física.


Perlman, D., & Peplau, L. A. (1981). Toward a social psychology of loneliness. En S. Duck & R. Gilmour (Eds.), Personal relationships in disorder (pp. 31–56). Academic Press.

Texto clásico que conceptualiza la soledad como una experiencia subjetiva derivada de la discrepancia entre las relaciones deseadas y las relaciones reales.


Weiss, R. S. (1973). Loneliness: The experience of emotional and social isolation. MIT Press.

Obra fundamental que distingue entre soledad social y soledad emocional, una diferenciación clave para comprender este fenómeno en la psicología contemporánea.


Sobre la autora


Georgina Burgos es psicóloga sanitaria, sexóloga, terapeuta de pareja y terapeuta EMDR. Colegiada Núm. 23430. Acompaña a personas adultas en procesos relacionados con el bienestar emocional, los vínculos y la sexualidad desde una perspectiva basada en la evidencia y la experiencia clínica.


Importante: Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la atención psicológica profesional.


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