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Los 10 errores más comunes que cometemos los padres de adolescentes y cómo evitarlos. Parte 2

  • Foto del escritor: Georgina Burgos - Psicóloga y Sexóloga
    Georgina Burgos - Psicóloga y Sexóloga
  • hace 5 días
  • 4 Min. de lectura

Comprender estos errores comunes es un paso clave para acompañar a nuestros hijos en la adolescencia con mayor conciencia y cuidado.


Por supuesto, estos errores no nacen necesariamente de la falta de interés, sino que muchas veces surgen del desbordamiento, del miedo o de la exigencia excesiva que sentimos como padres.


Ilustración generada con ChatGPT. Los personajes son ficticios y no corresponden a personas reales
Ilustración generada con ChatGPT. Los personajes son ficticios y no corresponden a personas reales

En el primer artículo abordé algunos de los errores más habituales que se presentan en la crianza durante la adolescencia, especialmente los relacionados con el control, los límites y la comunicación.





Sin embargo, hay otros errores igual de importantes, que suelen aparecer cuando el cansancio, la preocupación o la sensación de “no saber qué más hacer” se instalan en la relación.


En esta segunda parte nos centramos en cinco errores frecuentes que pueden afectar directamente al vínculo emocional, a la autoestima y al desarrollo psicológico del adolescente.


Cinco errores comunes que cometemos los padres de adolescentes (y cómo evitarlos)


En este artículo abordaremos los cinco últimos de la lista, que encontrarás más abajo en la infografía descargable.


Que son:

  • Criticar constantemente

  • No predicar con el ejemplo

  • Ignorar las señales de alerta

  • Esperar que actúen como adultos

  • Olvidar expresar afecto





Empecemos


Error 6: Criticar constantemente


A veces, la desesperación y un sentimiento de impotencia nos llevan a centrarnos especialmente en señalar los errores, los fallos o las malas decisiones o comportamientos de nuestros hijos adolescentes. Existe la creencia arraigada de que para solucionar un problema hay que centrarse en ello, ponerlo sobre la mesa y orientar la atención a los fallos para que puedan ser corregidos.


Sin embargo, si las críticas son frecuentes o constantes y hay poco espacio para reconocer y agradecer lo positivo, nuestro hijo adolescente puede sentirse rechazado, inadecuado o incapaz de lograr sus metas.


Con el tiempo, esto dañará su autoestima y la imagen que va construyendo de sí mismo.


Recomendación: 


  • Equilibrar las correcciones con el refuerzo positivo. Cuando algo se hace bien, es importante resaltarlo y darle el espacio adecuado.

  • Celebrar lo bueno.


Error 7: No predicar con el ejemplo


Exigir autocontrol, respeto o responsabilidad a nuestros hijos mientras nosotros como adultos no lo practicamos —en suma, no damos ejemplo— genera incoherencia y desconfianza en la relación, además de un sentimiento de injusticia y una sensación de desequilibrio en el vínculo asociado al doble estándar.


Recomendación: 


  • Sé un modelo a seguir.

  • Recordar en todo momento que el ejemplo educa más que las palabras. O dicho de otro modo, el modelado es una de las herramientas educativas más poderosas.


Recuerda: tú eres el adulto.


Error 8: Ignorar las señales de alerta


Los cambios bruscos de conducta pueden indicar malestar psicológico en nuestros hijos adolescentes. Es un modo de decirnos que necesitan atención y ayuda.


Estos cambios pueden ser: cambios bruscos de humor, aislamiento, bajo rendimiento escolar o conductas de riesgo. Nada de eso es banal y, sin duda, no es recomendable normalizar ni ignorar estos cambios. Ni otros que, como padre o madre, puedas considerar una señal de alarma que requiere tu acompañamiento y atención.


Recomendación: 


  • Estar atento a los cambios y dialogar con calma. Es importante saber qué está pasando.

  • Brindar apoyo y ser una figura de apego confiable.

  • Acudir a un profesional si es necesario.


Error 9: Esperar que actúen como adultos


Aunque físicamente los adolescentes parezcan adultos, cognitiva y emocionalmente aún están en desarrollo. Exigir una madurez que no se corresponde con las capacidades propias de la adolescencia puede generar frustración y culpa.


Es importante tener en cuenta que la neurociencia muestra que el cerebro de un adolescente sigue completando su desarrollo hasta los 25 años de edad aproximadamente. Y la última zona en madurar es la corteza prefrontal que se encarga entre otras cuestiones del control de los impulsos y la regulación emocional.


Por eso los adolescentes son más impulsivos y tienen emociones intensas. Te suena, ¿verdad?


Recomendación:  


  • Es esencial ajustar las expectativas a la etapa evolutiva de la adolescencia.

  • Y no olvidar que el cerebro adolescente aún está en desarrollo, por muy adultos y maduros que nos parezcan nuestros hijos por su apariencia física.

  • Saber todo esto te ayuda a entender la conducta adolescente y no tomarla como algo personal.


Error 10: Olvidar expresar afecto


Aunque busquen independencia, los adolescentes siguen necesitando seguridad emocional, afecto y conexión contigo; aunque a veces parezca todo lo contrario. Y tú eres la figura estelar en esa misión.


A veces asumimos que nuestros hijos ya saben que los queremos, pero aunque todos lo sepamos, recibir muestras de afecto sigue siendo esencial para ellos. De hecho, seguirá siendo esencial el resto de nuestras vidas.


Expresar cariño fortalece el vínculo y la autoestima de todos.


Recomendación: 


  • Mostrarles cariño con gestos, palabras y -muy importante- con presencia, incluso cuando hay conflictos. Estar ahí para ellos es un gran regalo.

  • Darles apoyo emocional. Lo dije antes, cierto, pero lo repito ahora porque es una de las claves para fortalecer el vínculo con nuestros hijos y contribuir a su desarrollo psicológico saludable.


Para terminar


Reducir los errores comunes no transforma la adolescencia de nuestros hijos en un camino sin conflictos, pero sí lo convierte en un proceso más humano, más seguro y más respetuoso para ambas partes.


Libros recomendados para profundizar


psicologia Barcelona, terapia online, p

Guembre, P. y Goñi, C. (2004). No se lo digas a mis padres. Ariel.


Un libro útil para conocer y comprender a los adolescentes. Aporta muchas ideas para reflexionar sobre las estrategias educativas que, como padres, ponemos en marcha; a veces en piloto automático y otras tras una reflexión concienzuda.


Bibliografía


Arain, M., Haque, M., Johal, L., Mathur, P., Nel, W., Rais, A., Sandhu, R., & Sharma, S. (2013). Maturation of the adolescent brain. Neuropsychiatric Disease and Treatment, 9, 449–461. https://doi.org/10.2147/NDT.S39776

Este artículo revisa evidencia de que la corteza prefrontal sigue desarrollándose hasta alrededor de los 25 años. Puedes descargarlo gratuitamente en el enlace


Siegel, D. J. (2014). Tormenta cerebral: El poder y el propósito del cerebro adolescente. Alba Editorial.


Steinberg, L. (2001). We know some things: Parent–adolescent relationships in retrospect and prospect. Journal of Research on Adolescence, 11(1), 1–19. https://doi.org/10.1111/1532-7795.00001



Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la atención psicológica profesional.

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