Los 10 errores más comunes que cometemos los padres de adolescentes y cómo evitarlos. Parte 1
- Georgina Burgos - Psicóloga y Sexóloga

- hace 3 días
- 6 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Cuidar y guiar a un adolescente no es fácil. Pero, ¿y si algunos conflictos nacen de errores comunes que cometemos sin darnos cuenta? Descubre cuáles son y cómo evitarlos
Si tienes hijos adolescentes, es posible que te estés preguntando cómo educarles sin perder tu autoridad ni deteriorar la relación que tienes con ellos.
La adolescencia es una etapa decisiva en la vida de nuestros hijos. Es clave para su desarrollo psicológico y está marcada por cambios profundos en lo emocional, lo cognitivo y lo social. Es, en esencia, una etapa crucial para la construcción de su identidad.

A continuación, te cuento una serie de errores parentales bastante comunes que cometemos los padres durante la adolescencia de nuestros hijos.
Aunque estas estrategias sean bienintencionadas, afectarán de forma negativa a su autoestima y su desarrollo emocional.
Si lo deseas, puedes echar un vistazo a la infografía para tener una idea global. O bien dejarla para el final y tener un resumen. Es una guía que podrás consultar siempre que lo necesites.
Los 10 errores más comunes que cometemos los padres de adolescentes (y cómo evitarlos)
Bueno, en este artículo abordaremos de momento los cinco primeros de la lista.
Que son:
Minimizar o invalidar las emociones de tus hijos
Controlar en exceso
Compararlos con otros
No establecer límites claros
Imponer normas sin diálogo
Ah, el orden no indica mayor o menor frecuencia.
Empecemos
Error1: Minimizar o invalidar las emociones de tu hijo adolescente
La etapa adulta se caracteriza por tener experiencia de la vida. Eso quiere decir que has vivido una serie de experiencias vitales que tus hijos aún han de vivir. Has tenido tiempo de reflexionar, digerirlas y recolocarlas en tu biografía. Algo ya olvidado, ¿verdad?
Ese olvido hace que, desde una postura adulta, sea tentador -a veces automático- decirle al adolescente cosas como: "Eso no es para tanto", "espérate a ser padre y verás lo que importa de verdad", "es solo una tontería, cuando crezcas ya lo entenderás"... Sin embargo, para tu hijo sí es importante, incluso muy importante.
Estos comentarios tienen un impacto profundo en un ser en desarrollo. Cuando invalidas o minimizas las emociones de tus hijos, pierden la oportunidad de un aprendizaje esencial: reconocer y dar sentido a sus emociones para poder regularlas.
Son habilidades valiosas, ya que la toma de conciencia de nuestras emociones y la autorregulación emocional son recursos inestimables para la vida adulta, pues nos ayudan a afrontar los retos y a vivir de forma más plena y auténtica.
Recomendación:
Escucha y valida lo que sienten tus hijos, aunque no compartas su punto de vista porque llevas años de ventaja
Escúchalos y no corrijas de inmediato
Ayúdales a reflexionar y a conectar con lo que sienten desde tu cariño y respeto. Por ejemplo, puedes decir: "Parece que esto te ha puesto triste"
Error 2: Controlar en exceso
Hace nada tenías el control de las actividades de tus hijos, salían contigo y tú decidías. Ahora ha llegado el momento de que empiecen a tener una mayor independencia y autonomía. Esta nueva situación suele ser inquietante para muchos padres. Y el temor a que pase algo, lleva a la estrategia del control.
Caer en el control y la vigilancia constantes, y la sobreprotección, hará que tus hijos reaccionen con rebeldía, dependencia emocional y ocultamiento de los hechos. El adolescente necesita la oportunidad de tomar decisiones por sí mismo, acertar y equivocarse, acompañado de una mano amiga y confiable: tú.
Tampoco se trata de ir al polo opuesto y darles una libertad absoluta, sin poner límite alguno. Eso crea caos y deseo de transgresiones más graves, ya que un adolescente prueba habitualmente hasta dónde puede llegar. Sin límites claros, le resultará más difícil aprender qué está bien y qué no.
La autonomía es esencial para una vida adulta plena. Y desde la dependencia emocional y el miedo a tomar decisiones no será posible.
Recomendación:
Piensa qué espacios de autonomía quieres crear para su aprendizaje. Por ejemplo, que elija la ropa que se va a poner o cómo quiere hacer los deberes
Dales espacios de decisión en función de su edad y madurez, como la gestión de un dinero semanal para sus gastos
Mantén los límites pero no estés vigilando constantemente: no pases el rato entrando en la habitación para ver si estudia
En síntesis, se trata de acompañar y supervisar sin invadir, para fomentar que tus hijos vayan adquiriendo progresivamente una mayor autonomía, fomentando la toma de decisiones responsable
Recuerda: el marco lo pones tú, y tus hijos decidirán dentro de ese marco.
Error 3: Compararlos con otros
Esta idea arraigada de "toma como ejemplo a quien lo hace bien -o mejor- para aprender", quizás sea útil cuando le sale a uno de dentro, es voluntaria y está guiada por la curiosidad y el deseo interior de alcanzar esa excelencia o esas cualidades de alguien a quien admiramos.
Sin embargo, cuando tus hijos adolescentes reciben la comparación negativa con otro hermano, un amigo o compañero de clase, un familiar... entienden que algo no está bien en ellos. Sienten que no son suficiente, y eso daña su autoestima y genera rivalidad y envidias.
Como padre o madre no quieres dañar la autoestima de tus hijos, sino sacar su mejor versión, prepararlos para la vida adulta. Lamentablemente, la comparación es una mala estrategia para lograr este propósito.
Si tu hijo aprende a definirse desde la comparación con otros, la mayor parte de las veces ocurrirá de forma sesgada en su contra: sus defectos y carencias frente a las cualidades y logros del otro, y saldrá perdiendo con frecuencia. Esto se gesta escuchando comentarios del tipo: "Tu hermana a tu edad ya sabía...", "mira que buenas notas saca tu primo...", "a tu edad yo..."
Tus hijos siguen su propio ritmo en su desarrollo y tienen su propia personalidad, sus preferencias e ilusiones. Cada persona es única. Tus hijos también. Y es importante que la autoestima no dependa de competir y salir victorioso de la competición.
Recomendación:
Valora los avances y los logros en el proceso peculiarmente personal de cada uno de tus hijos, en relación consigo mismo, no en relación a otros. Por ejemplo, "has mejorado mucho en..."
Valora el esfuerzo realizado, no solo los resultados
y sobre todo evita a toda costa la comparación con otros, ya que les ayudarás a construir su identidad protegiendo su autoestima
Error 4: No establecer límites claros
Los límites son necesarios para los hijos adolescentes, ya que les aportan un marco estable, ordenado, justo y coherente en el que desarrollarse. Y tú serás su referente.
La ausencia de límites genera inseguridad y mayor probabilidad de conductas de riesgo. Por el contrario, la presencia de límites claros genera seguridad y estructura, dos elementos fundamentales en esta etapa de efervescencia y cambio.
Los límites claros evitan conflictos familiares, fomentan la tolerancia a la frustración y favorecen el desarrollo progresivo de la responsabilidad.
Recuerda que libertad no es ausencia de normas.
Recomendación:
Establece normas y límites claros, firmes y estables en el tiempo
Comunícalos de manera explícita y explica su sentido
Define y aplica consecuencias proporcionadas y previsibles, nunca de forma arbitraria en función de tu humor o cansancio: "Te quedas sin móvil un mes"
Cuando pones un límite, debes cumplirlo consistentemente, aunque no te apetezca en ese momento
Error 5: Imponer normas sin diálogo
Hay un momento en que, ya sea de forma consciente o inconsciente, vas a elegir un estilo educativo autoritario o más democrático. Si optas por el autoritarismo y la imposición del tipo: “Porque lo digo yo y no se hable más”, la comunicación con tus hijos se deteriorará y aumentarán los conflictos.
La adolescencia es una etapa en que la persona está en busca de su propia identidad, anhela ganar libertad y descubrir el mundo con una mirada propia. Lo último que desea un adolescente es que le impongan.
El diálogo contigo les ayuda a comprender las normas, a reflexionar sobre sus acciones, tomar decisiones más responsables y desarrollar un criterio propio. Si impones sin dialogar, estarás dificultando el desarrollo del pensamiento crítico de tus hijos.
Recomendación:
Fomenta el diálogo con tus hijos desde la empatía y la conexión
Explica los motivos de tus decisiones
Escucha sus opiniones desde el respeto, el afecto y la comprensión, aunque no estés de acuerdo
Y cuando sea posible y adecuado negocia con ellos las normas y límites, y sus consecuencias, que bien puede ser un premio o una recompensa cuando se cumplen.
Para terminar
No se trata de ser padres perfectos, que es una misión imposible, sino padres conscientes y emocionalmente presentes, porque un vínculo seguro es un factor protector excelente para tus hijos. Ahora y en su futuro como adultos.
Continuará... Parte 2
Libros recomendados para profundizar

Siegel, D.J. (2014). Tormenta cerebral. El poder y el propósito del cerebro adolescente. Alba.
Un libro basado en la evidencia científica que aporta gran conocimiento sobre la adolescencia, sus mitos y su trascendencia en el desarrollo de un ser humano. Presenta una visión positiva. La adolescencia, lejos de ser una etapa de locura e inmadurez, es una etapa de crecimiento con un enorme potencial para el desarrollo personal.

Steede, K. (2011). Los 10 errores más comunes de los padres... y cómo evitarlos. Edaf.
Aunque este libro se centra en la infancia, es muy útil para preparar el terreno si tus hijos aún no son adolescentes o para aplicar su sabiduría cuando llegue el momento de la adolescencia. Da claves importantes para mejorar la relación y la comunicación con tus hijos.











































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