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Qué hacen los optimistas para ser optimistas

 

De forma sencilla, directa y clara, entendemos el optimismo como la esperanza de un futuro positivo, la confianza en que las cosas van a ir bien y que nos ocurrirán cosas buenas.

 

Sin embargo, podemos ir mucho más allá de esta definición y comprensión del optimismo.

 

 

¿Qué hacen las personas optimistas para ser optimistas?

 

 

Ante un suceso de la vida, significativo y no deseado, un contratiempo, nos preguntamos: ¿Por qué me ocurre esto? o ¿por qué a mí? El modo en que nos respondemos a esta pregunta marcará la diferencia entre ser y actuar como una persona optimista o pesimista ante la adversidad.

 

Según la teoría de Martin E.P. Seligman -gran investigador de la psique humana y creador de la corriente de la psicología positiva-  el estilo explicativo para comprender  lo que  nos sucede es diferente entre optimistas y pesimistas.

 

Imaginemos una persona a la que acaban de despedir de su puesto de trabajo por una necesidad estructural y financiera de reducir personal en la empresa.

 

Cómo aborda un optimista los sucesos adversos de su vida

 

Las personas optimistas tienden a considerar que sus problemas y contratiempos:

 

  • tienen una causa externa, es decir, no son debidos a un fallo personal irreparable ni se culpan al ciento por ciento de lo que ocurre. “Me han despedido porque la empresa no puede pagar a todos los trabajadores. Me ha tocado a mí como podía haberle tocado a cualquier otro”.

  • consideran que se puede cambiar aquello que causó el problema. “Puedo buscar otro empleo, ésta no es la única empresa en la que encaja bien mi perfil profesional”.

  • son algo específico, ya que ese problema afecta solamente un área vital concreta.  “He perdido el trabajo y, si bien es un problema grave para mí ahora, hay muchas cosas buenas en mi vida de las que voy a seguir disfrutando a pesar de esta circunstancia temporal, mi pareja, mis hijos, mis hobbies...”.

  • y se centran en el presente como momento de poder y tienden puentes hacia el futuro. “Tengo grandes cualidades y una buena experiencia laboral, voy a buscar un buen trabajo adecuado a mis potencialidades. Es posible que esto me dé la oportunidad de mejorar mi posicionamiento laboral”.

 

Cómo aborda un pesimista los sucesos adversos de su vida

 

Probablemente, al escuchar los argumentos de la persona optimista, el pesimista pensará: “Qué iluso”.

 

En consecuencia, las personas pesimistas tienden a considerar que sus problemas y contratiempos:

 

  • tienen una causa interna, y las personas pesimistas se hacen culpables del problema considerando que el fallo es especialmente suyo. “Me han despedido a mí porque no doy la talla. Está claro que si no hubieran despedido a otro”.

  • consideran que no se puede cambiar aquello que causó el problema pues es una realidad estable. “Con los tiempos que corren, todas las empresas deben de estar de reducción de personal, así que no voy a encontrar trabajo en años”.

  • son algo global que afecta a todas las áreas de la vida de la persona, lo que lleva a creencias limitantes como “nadie me quiere, todo saldrá mal, siempre me toca a mí lo malo”, marcadas por un absolutismo que se trasluce en el uso de palabras como siempre, nunca, todo o nada para definir la situación: “Siempre me toca a mí lo malo, y ahora que me han despedido, seguro que mi mujer aprovecha para dejarme y mis hijos me considerarán un fracasado”.

  • la persona se centra en sus creencias limitantes y en la explicación de su pasado. “Soy un desgraciado, nadie me quiere y soy incapaz de encontrar un nuevo trabajo, ha sido así toda la vida”.

 

En consecuencia, el modo de actuar de ambas personas ante la adversidad a la que se enfrentan será completamente diferente en función de su estilo explicativo. Imaginamos al optimista buscando un trabajo acorde a sus potencialidades, mientras que a la persona pesimista la imaginaremos entrando en un bucle de desesperanza y autocrítica que le quitará confianza y energía para abordar la adversidad como un reto específico al que  puede enfrentarse. El estilo pesimista a la hora de percibir la adversidad merma nuestra fortaleza para afrontarla.

 

¿Con qué estilo te identificas?

 

En el próximo artículo, "Cultiva tu optimismo", te cuento los beneficios del optimismo y te ayudo a conseguirlo, porque el camino hacia la felicidad se fundamenta en el cultivo de nuestras fortalezas. Y en ese camino, el optimismo es un gran aliado.

 

 

 

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