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La eyaculación retardada: qué es y qué tratamiento tiene

Qué es la eyaculación retardada

 

La eyaculación retardada es la dificultad para conseguir la eyaculación y, en consecuencia, también el orgasmo,  al recibir una estimulación erótica adecuada. El hombre no logra superar los niveles de excitación moderada que, aunque son placenteros, no logran disparar el reflejo eyaculatorio.

 

 

Según la opinión de diversos sexólogos, el tiempo de latencia eyaculatoria en el coito que se considera habitual o deseable y no preocupante a primera vista, desde que se inicia el coito hasta la eyaculación, se sitúa entre los 3 y 13 minutos. Por debajo de este tiempo, empezaremos a considerar  la posibilidad de eyaculación precoz y por encima la de eyaculación retardada.

 

Para considerar la presencia de un trastorno sexual, según el DSM V se requiere que:

 

  • la dificultad sea persistente y recurrente en el tiempo

  • genere malestar personal y dificultades en las relaciones

  • no se deba a una condición médica (por ejemplo, diabetes) o al consumo de fármacos o drogas (antipsicóticos, barbitúricos, etc.) que alteren la respuesta eyaculatoria y la respuesta orgásmica.

 

A veces, esta dificultad comporta como efecto secundario  la pérdida de erección o conflictos en la relación afectiva.

 

Tipos de eyaculación retardada

 

La eyaculación retardada suele ser primaria, es decir de toda la vida. En menor frecuencia puede ser secundaria, cuando la dificultad aparece tras periodos en que no existía, y puede ser debido al consumo de determinados fármacos, drogas o a una enfermedad, o bien puede estar relacionada con diversos factores psicológicos.

 

En el caso de la eyaculación retardada secundaria es recomendable consultar al médico para descartar un trastorno orgánico; en especial si no se da solo en la relación coital sino también durante la masturbación.

 

La eyaculación retardada más frecuente es la dificultad de eyacular y alcanzar el orgasmo durante el coito, sin presentar dificultades durante la autoestimulación. Según los estudios que realizaron los sexólogos Masters, Johnson y Kolodny, el 85 por ciento  de los casos pertenece a esta categoría. Sin embargo, la variabilidad en la respuesta sexual humana es enorme y pueden encontrarse casos de eyaculación retardada asociados al sexo oral, a la masturbación y a la estimulación manual por parte del compañero sexual.

 

Prevalencia

 

La eyaculación retardada es una de las dificultades que, junto a la aneyaculación, presenta una prevalencia  muy baja. En general, según los resultados de diversos estudios su prevalencia se sitúa por debajo del 10 por ciento; es decir, menos del 10 por ciento de los hombres presentará eyaculación retardada en algún momento de su vida.  

 

No obstante, en la actualidad la consulta por esta dificultad sexual está aumentando en las consultas de sexología.

 

Los expertos consideran que la baja prevalencia tiene un componente evolutivo importante, ya que en la naturaleza, más allá de la capacidad simbólica y el significado que el hombre da a su sexualidad, el fin principal de la cópula es la reproducción. Por tanto, desde una perspectiva evolutiva es esperable que la selección natural haya favorecido la pervivencia genética  de los sujetos sin esta dificultad para procrear.

 

Factores psicológicos que intervienen en la eyaculación retardada

 

Entre las causas de origen psicológico se encuentra la autobservación de la evolución de la excitación y de la erección, así como de los signos premonitorios del orgasmo y la eyaculación. La atención dirigida hacia aspectos evaluativos del proceso en vez de al disfrute y al fluir en la experiencia, generan ansiedad y desconexión del placer de la estimulación. Todo ello en su conjunto puede ser una de las causas de la eyaculación retardada y un factor de mantenimiento y de agravamiento de la dificultad.

 

La ansiedad anticipatoria y la falta de confianza

en alcanzar el orgasmo son claves

en el bloqueo de la respuesta orgásmica.

 

Otros factores psicológicos son:

 

  • los problemas en la relación afectiva

  • el resentimiento e incluso el desprecio hacia la pareja

  • no sentir atracción por la pareja

  • el estrés muy elevado

  • el miedo al embarazo y el uso del coito interrumpido.

 

Es importante destacar que el coito interrumpido no es un método anticonceptivo seguro.

 

Tratamiento sexológico de la eyaculación retardada

 

La primera fase del tratamiento consiste en la evaluación de la dificultad y en informar a la persona afectada, y en su caso a la pareja acompañante, de lo que puede estar ocurriendo.

 

En caso de tratarse de una eyaculación retardada por causa orgánica, es necesario acudir al médico especialista para tratar la condición médica. Si  por el contrario la causa es psicológica, el tratamiento será sexológico.

 

Si bien la terapia farmacológica no ha dado buenos resultados en el tratamiento de la eyaculación retardada, ni existe en la actualidad un fármaco específico para ello,  la terapia sexológica es mucho más esperanzadora y resolutiva. El tratamiento se realiza en pareja en primera opción; no obstante, si la pareja no está disponible o no está motivada a colaborar se realizará un tratamiento en formato de terapia individual.

 

Desde una perspectiva cognitivo-conductual se trata de una desensibilización sistemática en vivo mediante una aproximación gradual a la eyaculación intravaginal. El tratamiento sexológico tiene su origen en las estrategias propuestas en la década de los setenta por Masters y Johnson y en la maniobra puente propuesta por Kaplan.

 

Como en la mayoría de los tratamientos sexológicos para las dificultades sexuales, el tratamiento se iniciará con la prohibición del coito. Esto permite que el hombre pueda disfrutar y explorar el proceso de una excitación progresiva sin preocuparse por mantener la erección.

 

En la primera etapa, la pareja podrá llevar a cabo las actividades eróticas que desee, salvo el coito. En paralelo, el hombre se autoestimulará en solitario; de entrada siguiendo su modo habitual, incorporando fantasías eróticas y estímulos nuevos, como pueden ser el uso de lubricante si no lo realiza ya, la estimulación con un huevo masturbador Tenga y finalmente con una vagina artificial.

 

Cuando el hombre se sienta cómodo y domine estas posibilidades estimulatorias y pueda eyacular sin problema al llevarlas a cabo en solitario, las realizará en la interacción erótica con su pareja; en otras palabras, las realizará ante la pareja sin que esta preste colaboración en ello.

 

En la etapa siguiente, será la pareja quien estimulará al hombre al inicio, siguiendo un proceso gradual y por tanto alternado al final con la autoestimulación del hombre y acortando esta estimulación hasta que logre eyacular solo con la estimulación de su pareja.  

 

Tras esta fase, se procederá a aplicar la maniobra puente, también conocida como la “estrategia del cartero”, que consiste -de forma muy sintética- en llevar a cabo una autoestimulación por parte del hombre alternada con el rozamiento genital hasta conseguir la eyaculación. Una vez conseguida la eyaculación mediante este tipo de estímulo, el hombre procederá a realizar el coito justo en el momento de inevitabilidad orgásmica o momento de no retorno.

 

Esta práctica debe realizarse durante varios meses, en la postura que resulte más cómoda para ambos, con plena consciencia de que no funcionará a la primera, ya que es necesario un periodo para crear una asociación entre la estimulación del pene y el coito con respuesta orgásmica y eyaculatoria. Posteriormente, se podrá realizar esta técnica en otras posturas.

 

La terapia sexológica no atiende solo a la cuestión genital y, por tanto, a lo largo del proceso terapéutico, se abordarán otras cuestiones como la mejora de la comunicación en la pareja, creencias y actitudes sobre el hecho sexual humano y otros aspectos específicos de cada caso.

 

Enlaces de interés

 

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Bibliografía

 

Asociación Americana de Psiquiatría (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría.

 

Cabello, F. (2010). Manual de sexología y terapia sexual. Madrid: Editorial Síntesis.

 

Corty, E. W. y Guardiani, J.M. (2008). Canadian and American sex therapists’ Perceptions of normal and abnormal ejaculatory latencies: How long should intercourse last? Journal of Sexual Medicine, 5 (5), 1251-1256

 

Cueto, M.A. (2006). Sexo en la pareja. Madrid: Biblioteca Nueva

 

Masters, W.H., Johnson, V.E., y Kolodny, R.V. (1994). Eros. Los mundos de la sexualidad. Barcelona: Grijalbo Mondadori.

 

 

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