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3 ejercicios para descargar tu ira

¿Sientes rabia, ira, cólera, enfado…? Seguramente SÍ, en algún momento de tu vida,  ya que todos tenemos estas emociones y sentimientos ante situaciones que nos resultan frustrantes o injustas y también ante personas que nos han decepcionado, presionado, impuesto su voluntad… con un comportamiento que no se corresponde a lo que deseamos o esperamos de ellas.

 

La ira nos muestra que nos sentimos frustrados o ante una experiencia que vulnera nuestros límites y que nos parece injusta. Es verdad que necesitamos protegernos; sin embargo, si no autorregulamos la expresión de nuestra ira, tendremos problemas.

 

Antes de practicar los ejercicios

 

Antes de practicar los ejercicios que te propondré a continuación es IMPORTANTE que tengas en cuenta estas instrucciones básicas:

 

  • No practiques los ejercicios 1 y 3 cuando tengas una lesión o impedimento físico contraindicado.

  • Apaga el móvil y asegúrate de que nadie te molestará.

  • Realiza los ejercicios reservándote un tiempo suficiente para poder terminarlos y dejar que sigan su curso natural. Si los interrumpes antes, es posible que sientas más ira.

  • Hazlos en un espacio de intimidad y privacidad donde nadie te moleste, para que puedas sentirte libre de expresar tus sentimientos.

  • Si aparecen pensamientos y sentimientos mal considerados en tu sociedad, como: “Te odio”, ten en cuenta que son habituales y que, generalmente, no tienen un significado literal. Es un  modo de manifestar la ira intensa de ese momento. Cuando recuperes el equilibrio y disminuya tu ira, ese pensamiento seguramente desaparecerá; pero si intentas reprimir estas expresiones emocionales o te sientes culpable, seguramente tu ira aumentará. Así que deja que salga todo lo que tenga que salir, libremente.

  • RECUERDA: estás a solas descargando tu ira para estar mejor contigo, las personas que te enfadan y el mundo.

  • No hagas estos ejercicios  antes de ir a dormir, para evitar una activación que podría dificultarte conciliar el sueño.

  • Ten en cuenta que cada persona tiene sus preferencias, así que después de probar los ejercicios escoge los que mejor te vayan.

  • Experimenta y práctica con continuidad para obtener un beneficio para tu bienestar.

 

Propuestas para descargar tu ira

 

Preliminares

 

1. Haz una lista de las situaciones actuales y de las personas que te encolerizan, enfadan o te provocan ira.

 

2. Para realizar los ejercicios que vienen a continuación, elige una persona o situación para la que quieras disminuir tu ira; o bien trabaja con la ira que estés sintiendo en este mismo momento.

 

3. Elige uno de los tres ejercicios que encontrarás a continuación y ponlo en práctica.

 

1. Golpeteo sobre los muslos

 

  • Quítate anillos y pulseras y demás abalorios que puedas llevar en las manos y antebrazos.

  • Siéntate hacia adelante en una silla sin reposabrazos.

  • Apoya tus antebrazos y el dorso de tus manos sobre tus muslos.

  • Empieza un golpeteo con los antebrazos y dorso de las manos, manteniendo los codos sobre tus muslos y especialmente con el último tercio de tus antebrazos y manos.

  • Deja que este movimiento cobre la intensidad que vayas necesitando, sin llegar a hacerte daño, mientras gruñes, gritas, maldices la situación, o incluso profieres insultos… eso sí, siempre en voz alta, para que salga lo que llevas dentro y no se quede en ti corroyéndote de ira.

  • Sigue así hasta que te sientas mejor.

 

2. Visualizando al enemigo

 

  • De pie o caminando en una habitación a solas, imagina ante ti la situación o a la persona que te provoca ira. Consulta tu lista y elige lo que prefieras trabajar.

  • Di todo lo que le tengas que decir, siempre en voz alta, gritando incluso si es lo que te sale, gesticulando… y expón tus argumentos a este adversario de forma unilateral. Por supuesto, sin reprimir nada. Si se trata de una persona concreta, visualízala con todo el detalle que te permita tu imaginación o simplemente siéntela allí, y dile a la cara lo que tengas que decirle sin cortarte lo más mínimo.

  • Recuerda que saldrán pensamientos duros; pero luego tomarás conciencia de que no son realmente acordes a tus verdaderos sentimientos, sino la manifestación de tu ira en ese momento.

  • Sigue así hasta que te sientas mejor.

 

 

En última instancia, es más adecuado liberar tu ira de este modo que insultando a la persona a la que amas, a tu jefe o a un vecino con el que te encuentras a diario… o rompiendo cosas que te importan. Estas reacciones solo empeorarán el conflicto y la relación con el otro, ya que responderá de una manera que probablemente te generará más ira.

 

Es posible que con más calma puedas plantearte cómo resolver los conflictos que te llenan de ira de una forma más efectiva que el enfado continuado o la ira intensa y descontrolada.

 

3. El cojín liberador

 

  • Siéntate en la parte delantera de una silla sin reposabrazos.

  • Pon un cojín que no sea demasiado blando sobre tu regazo. Es importante que tenga cierta firmeza.

  • Piensa en la persona o situación que te enfada o encoleriza y deja, como en las ocasiones anteriores, que surjan todos los pensamientos y palabras asociados con esta ira que sientes.

  • Cuando hayas entrado en contacto con tu ira, imagina que el cojín es esa persona o esa situación que tanto te alteran.

  • Golpea el cojín con todas tus fuerzas. Eso sí, siempre sin hacerte daño. Por ello, si tienes algún impedimento físico o lesión, espera a recuperarte. Si lo prefieres, puedes dar patadas al cojín o cogerlo con las manos y golpearlo contra la cama. Siempre en superficies blandas que no puedan romperse ni hacerte daño.

  • Desfógate todo lo que necesites.

  • No te prives de emitir sonidos, palabras de desahogo… deja que salgan en voz alta, incluso muy alta, y verbaliza así tus pensamientos, sentimientos y palabras de ira. Puedes utilizar tacos, lenguaje soez y políticamente incorrecto. De hecho, no solo tienes permiso para ello, sino que además es recomendable hacerlo si así surge de tu interior. Eso no te hace una mala persona.

  • No pares hasta sentir que te has desfogado y que tu ira y agresividad han disminuido notablemente y te sientes con más calma.

 

 

Este ejercicio es un buen sustituto del portazo, o del puñetazo en una pared que tanto daño puede hacerle a uno.

 

Consideraciones finales

 

Cómo has podido comprobar, se trata de darte permiso para dejar que tus sentimientos salgan libremente en un entorno seguro, por su privacidad y de tal modo que no hagas daño a terceras personas ni a ti.

 

Tus principales enemigos serán la culpabilidad por lo que has dicho y pensado, y el miedo a descontrolarte. No obstante, estos ejercicios están pensados para que puedas descargar tu ira sin descontrolarte después en la situación o ante la persona que te provoca ira, y no son significativos de tus verdaderos sentimientos.

 

De hecho, la ira nubla nuestra racionalidad y decimos y hacemos cosas de las que después nos arrepentimos, porque cuando estamos calmados nos damos cuenta de que realmente no pensamos así y que nuestra conducta ha estado fuera de lugar. Sin embargo, la herida que hemos causado, tardará mucho en curar.

 

Bibliografía

 

Dr. Kai Kermani (1993). Relajación total. Entrenamiento autógeno. La técnica de la relajación ideal para alcanzar un estado completo de salud y bienestar. Barcelona: Robin Book

 

Si te gusto este post, quizá te interese “La técnica de la espiral: Lidiando con tus emociones desagradables”.

 

 

 

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